HISTORIA

Un hospital antes del Palacio de Comunicaciones

Una discreta referencia arquitectónica del Hospital de San Andrés en una estampa de Casimiro Castro.

Autor: Víctor Rodríguez Rangel

 

En 1912, el presidente de la República, Francisco I. Madero, inauguró el Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas, respetando el designio original del Porfiriato para funcionar como Secretaría. En 1982, en las instalaciones de la monumental edificación, desconcentrada de varias dependencias abocadas a las comunicaciones y a los transportes, se inauguró una compacta exposición antecedente del Museo Nacional de Arte, desde entonces se ha expandido, incrementado notablemente su colección y se han renovado sus ofertas museográficas y curatoriales.

La estampa litográfica de Casimiro Castro (1826-1889) sobre El Colegio de Minería y digna obra de la colección, nos ofrece un pintoresco registro visual de los alrededores arquitectónicos en aquella medianía del siglo XIX entorno a lo que hoy es el Museo Nacional de Arte, MUNAL. Era otra ciudad y otro estilo de vida, los viandantes con sus prendas de antaño dominan y recorren la calzada de Tacuba sin el imperio del automóvil que hoy relega a los transeúntes a las angostas banquetas, entre otros cambios que podemos sin problemas señalar. Esta vista es significativa para el MUNAL en el sentido de que, frente al excepcional Palacio de Minería, concebido por el célebre Valenciano Manuel Tolsá y concluido en 1811, existe una muralla arquitectónica que flanquea la calle: no hay Plaza Tolsá ni remotos indicios de que se construyera el Ministerio de Comunicaciones y Obras Públicas; ni siquiera el general Porfirio Díaz figuraba en el panorama político y militar. Lo que en la estampa vemos, de manera sesgada en el extremo derecho de la composición, es la fachada principal y el arco de ingreso al pequeño atrio de la capilla del Hospital de San Andrés, una antigua arquitectura barroca del siglo XVII, de cantera y tezontle, que fue primero colegio de novicios jesuitas. Todo este complejo fue demolido a principios del siglo XX precisamente para cimentar y levantar la nueva sede, monumental y ecléctica, de la Secretaría de Comunicaciones, obra planificada por el italiano Silvio Contri, quien proyectó retraer el levantamiento de la fachada principal doce metros con respecto a la calle para no ahogar tanto la cara principal del Palacio de Minería, como su palaciego edificio gubernamental.

 

Casimiro Castro (1826-1889). Colegio de Minería. En: Marcos Arroniz, et. al., México y sus alrededores. Colección de monumentos, trajes y paisajes. México, taller litográfico de Decaen, 1855-1856. Litografía a color. No. De inventario: 559

 

Los testimonios pictóricos, gráficos o fotográficos del extinto Hospital de San Andrés, recordado historiográficamente sobre todo porque en su capilla se veló al célebre Maximiliano de Habsburgo, son escasos. Es por ello que, entre las cualidades figurativas, artísticas e históricas que presenta esta estampa concebida por el dibujante, litógrafo y pintor Casimiro Castro, valoramos que nos otorgue un discreto panorama de lo que fue el antecedente arquitectónico del palacio que hoy constituye el MUNAL.

Consumada la Independencia en 1821, las primeras vistas de México (arquitectónicas, paisajistas y de sus pobladores) reproducidas de manera idealizada en hojas bajo el proceso litográfico de estampación mecánica en serie, correspondieron a logrados artistas y grabadores extranjeros, como Linati, Egerton, Nebel, Phillips, Gualdi, Waldeck y Catherwood, pero los mexicanos no se quedaron atrás en la valoración artística de las plazas, calles, edificios, parques y monumentos de trascendencia histórica, política, religiosa y social. Para mediados de siglo, Casimiro Castro, quien nació en el humilde pueblo indígena de Tepetlaoxtoc, Estado de México, realizó dibujos y litografías de un nivel de calidad a la par o mejores que los extranjeros mencionados. Castro realizó obras para diversas publicaciones: álbumes, revistas, novelas, pero su participación cumbre fue para el compendio de láminas y descripciones titulado México y sus alrededores; colección de vistas trajes y monumentos, publicado entre 1854 y 1855.

El álbum es un tesoro de más de cuarenta ilustraciones en el que miramos, con admiración, esos evocativos espacios que constituían la ciudad de México: villa de 250 mil habitantes que apenas rebasaba lo que hoy es el Centro Histórico y muy lejos de ser la megalópolis que hoy ahoga todo el valle del México. En la lámina El Colegio de Minería admiramos la vista en ángulo del Palacio de Minería tomada desde el oriente, en dirección al Zócalo, con encuadre al poniente, rumbo a la Alameda, jardín que cierra el horizonte. Minería arranca al centro izquierdo del primer plano, justo a continuación del convento hospitalario de la orden de los betlemitas y el callejón del mismo nombre (hoy el Museo Interactivo de Economía, MIDE, y el Museo del Ejercito). La mole del Colegio de Minería corre por el extremo izquierdo hacia el centro superior de la obra y amuralla la calle de Tacuba, hasta limitar con el callejón de la Condesa y la capilla franciscana del Tercer Orden (demolida para construir el Palacio Postal), que es donde la vía desemboca en la de Santa Isabel (avenida Eje Central). El lado derecho lo ocupan los inmuebles que flanquean el norte de la calle. Destaca el arco de acceso al templo del Hospital de San Andrés (hoy la plaza del “Caballito” y MUNAL). La calle empedrada está animada con un conglomerado de personajes que la recorren en ambos sentidos, registrando la cantidad de mercancías que se transitaban del poniente al centro.

A finales del siglo XIX, el célebre ingeniero, cronista y escritor veracruzano, Manuel Rivera Cambas, en el 1er. volumen del México Pintoresco, artístico y monumental, al tratar los monumentos de la calle de los Hombres Ilustres (la última de Tacuba), habla del Hospital de San Andrés, estimando las inconveniencias epidemiologias de que este hospital general, secularizado desde las Leyes de Reforma de 1857, estuviese en una zona neural de la ciudad y considerando que es pobre lo que aporta del legado arquitectónico novohispano:

La situación de este hospital en el centro de una ciudad tan populosa como lo es México, afecta la salubridad pública y solamente por haber pasado la capital por épocas difíciles, no ha podido cambiar ese hospital que también afecta una avenida tan amplia y extensa como es la de los Hombres Ilustres, en cuyo término se encuentra, frente al monumental palacio de la escuela de minas. El edificio tiene en el exterior el aspecto de los construidos hace tres siglos para claustro: ventanilla pequeñas, arquitectura sencilla sin adornos, excepto las imágenes que están arriba de la puerta principal, balcones alternados con las ventanas: el interior es lóbrego y sombrío, el patio de la entrada tiene arquerías toscas en los cuatro lados…[1]

 

Creo que las observaciones, dado el protagonismo de Rivera Cambas en la cultura del porfiriato, justificaron en buena medida la decisión de desmantelar la antigua casa noviciado de la Compañía de Jesús, demolerla y usar los terrenos para levantar el Ministerio de Comunicaciones y Obras Públicas.

Durante la peste de viruela que asoló la ciudad de México durante 1779, y que costó la vida a nueve mil personas, en el antiguo colegio de San Andrés, abandonado por los jesuitas desde 1767, se colocaron más de cuatrocientas camas para atender a los enfermos pobres, así es como se convirtió en hospital general (primero del Arzobispado de México, luego del Ayuntamiento y finalmente de la Beneficencia Pública). Según los cronistas se infectaron cuarenta y cuatro mil doscientos ochenta y seis habitantes, y no se veía en las calles sino cadáveres.

Casasola. Hospital de San Andrés (fachada) Calle de Tacuba, ca. 1924. Demolido para edificar la sede palaciega de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas. Fototeca Nacional D.R. Instituto Nacional de Antropología e Historia, México

 

 

Construcción del Palacio, de Comunicaciones y Obras Públicas. Fotografía en la “Guía del Museo Nacional de Arte”. México, Munal, 2006

 

 

 

 

 

[1] Manuel Rivera Cambas, México Pintoresco, Artístico y Monumental, México, imprenta la Reforma, 1880-1883, facsimilar de la Editorial del Valle de México, 1972, p. 423.

 

 

 

Víctor Rodríguez Rangel
Historiador del arte
Curador del acervo del siglo XIX
Museo Nacional de Arte (Munal)
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