HISTORIA PINTURA

La nueva pintura votiva de Medora García

Los exvotos pintados o retablos votivos son una manifestación de la pintura popular de corte religiosa procedentes del siglo XVII, aunque su popularidad y aceptación, por transclasista, se dio durante la primera mitad del siglo XIX.

Fue hasta inicios y mediados del siglo XX, que surgió una sobreproducción de exvotos pintados en toda la República Mexicana, razón por la cual existe una gran variedad de colecciones en la actualidad. Al finalizar dicho siglo, fue decayendo la demanda productiva al ser desplazada por los exvotos de corte variable, es decir, las copias fotostáticas de diplomas o títulos profesionales, las fotografías familiares enmarcadas, muletas, sillas de ruedas, ropa del enfermo, playeras procesionales e incluso escritos en Word a manera de carta abierta testimoniando la intervención divina.

Las características del exvoto de tipo pintado consisten en que, la mayoría está elaborado sobre láminas metálicas y de madera. Asimismo, se acostumbra representar una imagen sacra, la cual fue invocada al momento del difícil trance, y a la que finalmente se le consagra la pieza al llevarse como pago. La composición de la imagen está conformada por la recreación del acontecimiento y una inscripción que sustenta lo que en la imagen se narra. Este escrito tiene, a menudo, faltas de ortografía debido a que, quien lo pintaba escribía como se daba a entender no importándole las reglas ortográficas, ya era ganancia si el que pagaba por el encargo le entendía y quedaba contento por el trabajo entregado.

A partir de 1921, se incluyeron los exvotos en exposiciones y monografías de arte mexicano. No obstante, durante la década de los ochenta se comenzaron a realizar, de manera más exhaustiva, muestras exclusivas del tema como Exvotos de Hermenegildo Bustos en el Museo del Pueblo en Guanajuato y Dones y promesas, exvotos mexicanos llevada a cabo en el extinto, pero aun presente, Centro Cultural Arte Contemporáneo. Otras exhibiciones más recientes, realizadas ya en pleno siglo XXI, se han presentado en algunos espacios como el Museo de las Intervenciones, el Museo Amparo y el Museo Nacional de Culturas Populares, en este último recinto se presentó la muestra Favores Insólitos. Exvoto contemporáneo, la cual merece mención aparte al ser un parteaguas, ya que es la única exposición dedicada a sacar a la luz al exvoto contemporáneo delimitándolo por las dos vertientes, la tradicional y la transgresora, con sus respectivas derivaciones temáticas, no siendo una exposición forzada de invitar a artistas plásticos a realizar un exvoto como se han hecho una y otra vez, sino más bien, dándole prioridad al realizado por pintores autodidactas o aficionados, los cuales en su mayoría se encontraban en el anonimato hasta en ese entonces y que tenían ya una extensa trayectoria en cuanto a la pintura de los exvotos que se distribuyen en tianguis, mercados de pulgas y tiendas de artesanías o souvenirs a lo largo de la República Mexicana, como contraparte al exvoto religioso.

De esta lista de pintores autodidactas podemos citar a Medora García Bautista (1974), una de las principales exponentes del exvoto contemporáneo de corte ficticio, es decir, ese que imita al exvoto realizado, desde el siglo XIX hasta finales del XX, en lámina de zinc o cobre, con temáticas sobre los accidentes cotidianos y las enfermedades. Aunque ahora se ha vuelto un fetiche para tenerse en el hogar, Medora busca que cada uno de los exvotos cumpla su función, evocando aquellas obras votivas, cuya finalidad eran ser albergadas en los distintos santuarios e iglesias de toda la República Mexicana.

Con veinte años a cuestas, Medora sigue al pie del cañón y en sus exvotos podemos encontrar ese conocimiento exhaustivo de la pintura de tipo “popular”, en la que recae no solo lo religioso, sino también las costumbres y vida cotidiana; razón por la cual podemos ver en las láminas de Medora las influencias del cine mexicano de la considerada época de oro, e incluso existen referencias, a manera de rompecabezas, con la Escuela Mexicana de Pintura, ya que muchas de sus láminas recrean indirectamente las representaciones de los paisajes y patios de vecindad, tal como en los fondos de algunas obras pintadas en las Escuelas de Pintura al Aire Libre, en las telas de los pintores Manuel Rodríguez Lozano, Gabriel Fernández Ledesma, Olga Costa y hasta María Izquierdo en sus alacenas y bodegones. Su acercamiento hacia los retablos votivos y su manufactura surgió, citando sus propias palabras, “por la ingenuidad y espontaneidad que existen en ellos; un mundo único que mezcla realidad con lo mágico pues son obras de carácter popular y de una gran fuerza religiosa”.

Para la manufactura de los retablitos, Medora utiliza como soporte láminas de metal, esas que son recicladas de los anuncios expuestos en las paredes o en las puertas de las tienditas de la esquina, utilizando acrílicos de distintos colores y una capa de óleo, tomándose el tiempo necesario para desarrollar cada una de sus piezas, calculándolo de tres a cuatro días, esto dependiendo de la complejidad y detalle en la composición. Los santos intercesores a los cuales recurre para incorporarlos en los exvotos son principalmente la Virgen de la Soledad, la Guadalupana y la Santa Cruz de los Milagros. Aunque después de la exposición ya mencionada, ha tenido ocasionalmente algunos encargos, para llevarse como manda, pero claro, son mínimos o casi nulos, ya que hasta hace poco se ha comenzado a retomar el llevar un retablito a los santuarios, aún con el temor de que sean robadas para parar en manos de algún particular.

Los relatos imaginados por García son atemporales, es decir no dicen el lugar ni la fecha en donde supuestamente ocurrieron las desgracias y los portentos, incluso su manufactura no solo se remite a lo plástico exclusivamente, las cartelas son escritas con la ortografía y estilo pueblerino, aquel que como ya se ha mencionado anteriormente, sin pretensión alguna solo busca relatar la desgracia y su milagrosa solución, tal sostiene la retablera: “Las historias son totalmente creadas de acuerdo a lo que se me va ocurriendo”.

Después de abandonar los exvotos durante una temporada, ya que le dio una especie de saturación o bloqueo, regresa con nuevos aires, una paleta aún más colorida, como si ese silencio temporal, le diera una nueva apropiación de los colores, incluso es más vernácula, evocando los colores chillantes de los papeles metálicos utilizados en las fiestas patronales para decorar las fachadas de las casas, los altares domésticos, las pinturas de las pulquerías, en fin, toda la tradición pictórica del pueblo mexicano.

Un ejemplo de ello es el exvoto por Rosenda Juárez, que agradece a la virgen de Guadalupe la milagrosa intercesión para traer de la muerte a su hija Rosita que según la cartela, despertó tiecesita (sic), ya al estarle haciendo su batita de difuntita abrió sus ojitos, un verdadero milagro de la Guadalupana. Medora para esta pintura, recurre al tema del difuntito o “angelito” como se le dice en los pueblos al niño que muere pronto, guiándose en libros del tema e incluso toma la fotografía de finales del siglo XIX y principios del veinte de la región del bajío. La composición muestra el desgarrador funeral, la donante al centro de dicha imagen representada de perfil mirando el cuerpo de la niña, vestida de blanco, cubierta de flores, mientras que al lado izquierdo un jarrón con unos alcatraces y de manera arrodillada se encuentra el padre de la infante con expresión de dolor y pérdida, vestido de calzón de manta. Mientras de lado derecho y en un rompimiento de gloria encontramos a la Virgen de Guadalupe atestiguando la cruel escena, compadeciéndose y dándole una segunda oportunidad.

Paralelamente García realiza un exvoto con Petronila Juárez como la donante que agradece a la Santa Cruz, que al momento de ir a la plaza de San Felipe, su burrito se asustó por algo que perdió el control, desatando un zafarrancho y rompiendo mercancías, finalmente el gendarme que atónito observo dicha escena y procedería a confiscarle al animal, se compadece y los deja libres.

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De los accidentados podemos mencionar el exvoto de la Familia Villareal y Librado Limantour que al estar su hijo Robertito subido en el carrusel, se cayó del caballo y se atoró en la rueda del juego, por poco quedando mutilado instantáneamente, siendo gracias a la intervención milagrosa de la Santa Cruz que no sufrió daños graves. La escena muestra un carrusel en movimiento, lo delata la niña que aparece en la pintura, quien se muestra asustada y ataviada como si fuera una niña de la época porfiriana, afrancesada, pues de igual manera el niño con expresión terrorífica de presagiando una muerte terrible, vestido a la manera del catrín, con su sombrero volando al aire, lo que contrasta con los exvotos donde los campesinos son protagonistas.

Finalmente una de las piezas más interesantes, sobre todo por su contenido plástico, es el de Jacinto Rodríguez, que al estar enfermo de las calenturas se desguanzo todito y comenzó a presentar terribles alucinaciones, aunque la más recurrente fue la de un lagarto que lo seguía y le hablaba.

En la representación el lagarto es uno del género clamidosaurio de King, de tamaño mayor al original y con colores psicodélicos que se posa sobre la cama del enfermo, quien está representado a la usanza de los exvotos de tipo rural, es decir, de un campesino de los exvotos de finales del siglo XIX, me recuerda a los retablos votivos pintados por Gerónimo de Léon, en cuanto a la lógica y estilística de los representados. No obstante rompe con dicha estética al plasmar dicho monstruo, delatando que no es una lámina de antaño, sino una reinterpretación de dichas láminas votivas.

Así es como Medora García continúa a pesar de las altas y bajas pintando exvotos, recuperando esta tradición plástica que próxima a desaparecer ha dado un giro inesperado pasando de la sacristía al espacio particular.

 

3 comments on “La nueva pintura votiva de Medora García

  1. Juan Rafael Coronel Rivera

    Que buena aportación, felicidades.

  2. Muy buen artículo, los retablos son una tradición artística que sucede particularmente en México. Medora García es una reconocida artista de este género, espero que pronto tenga alguna exposición.

  3. Tatiana Montes de Oca

    Siempre haz sido una artista maravillosa!! Muchas felicidades!!!

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