COLUMNA LETRAS

Contra el éxito

 

De la serie Contratodo

Preámbulo

Una amiga que quiero mucho nos deseó éxito en el grupo del WhatsApp. Ello porque otra compañera estaba en Sudáfrica dando una conferencia. Le respondí sarcásticamente que el éxito es muy relativo. Se molestó y me dijo que no entendía por qué tenía que estar calificándolo todo. Mi respuesta fue un meme irónico en lugar de una respuesta seria.

Así que decidí que mis amigos requieren respuestas verdaderas, honestas, que requieren de mi tiempo. De allí que decidiera escribir una columna: Contratodo, es la idea certera de que estoy siempre en contra de todo, asi surge ésta idea de exponer mis ideas a mis amigos.

¿Por qué hacerlas públicas entonces?, pues creo que esos fenómenos nos conciernen a todos. Y también creo que tengo una posición privilegiada para decir lo que pienso, pues no vivo en México y no dependo económicamente de los caprichos del sistema político mexicano, sin importar si es la derecha mocha o la izquierda disléxica. Así que puedo mentar madres sin miedo a que me dejen de pagar.

Así pues, contra el éxito tiene que ver con esa idea de que el éxito es andar de país en país dando charlas, dejar la mitad de tu vida en una oficina por grandes cantidades de divisa, vivir en un país que no es aquel en el que nos tocó azarosamente al nacer, o creer que la vida es lo que uno mismo dibuja en las redes sociales como real.

¿Que es el éxito?, ¿existe de verdad eso?, ¿tiene de verdad alguna relevancia en nuestra vida?. El éxito como fijarse una meta y conseguirlo no trae más que otra serie de problemas. El éxito no es la felicidad. Al menos yo no lo creo, creo que el éxito es únicamente posible a los 30 segundo antes de morir. Ese es el momento en el que puedes decir si cumpliste con las expectativas que te habías generado, reflexionar si todas esas pequeñas metas que te planteaste como el camino a la felicidad, eran realmente lo que tu querías. Qué tan honesto fuiste en conocerte y preguntarte todo ello. Honestidad en saber que lo que deseabas era realmente lo que tu deseabas, y no lo que te han impuesto, en ocasiones por la fuerza, por publicidad, por amor o costumbre. ¿Realmente quieres hacer un doctorado?, ¿realmente quieres vivir con esa persona?, ¿tienes preferencias sexuales diferentes?, ¿quieres tener familia?, ¿eres consiente de que no eres monógamo?.

Responder a todas esas preguntas llevarán siempre a otras, y su compatibilidad con otros sueños, tener familia puede ser incompatible con viajar cada vez que quieras; estudiar el doctorado es incompatible con tener una estabilidad emocional, o con la idea de tener dinero y gastarlo en el mismo instante de recibirlo o ahorrar para cuando no tengas energía para gastarlo. Son muchas preguntas y problemas, que si no los pensamos y no los resolvemos, no podremos dejar de sentirnos frustrados. No escribo ésto porque sea yo el más genial y menos frustrado de las personas. Lo escribo porque lo he visto, me quejo de no tener dinero, nunca tengo dinero, pero tengo tiempo, mucho tiempo, tiempo para escribir este texto, para leer, para viajar sin un céntimo, para escribir guiones de películas, proyectos que muchos no llegan a ningún lado, para ver amigos, para hacer nuevos amigos y perder viejos, para reencontrarme con viejos amigos y pensar en viejos amores.

He invitado a mucha gente a quedarse en mi casa, ya no tengo la casa enorme que tuve en la zona 1 de Londres cuando era dueño de una taquería en esa ciudad. Se acabó ganar esa cantidad de dinero, trabajaba mucho y ganaba mucho. Nunca tuve tiempo para disfrutar la casa en la que viví. La casa en la que vivo ahora es barata, mucho (para estar en Londres), y han venido personas que no desean quedarse en mi casa, pues es muy cutre. Y tienen razón. Es una casa auto-construida, y la comparto con una morra que es chef y abandonó una “exitosa” carrera en el mundo de las finanzas en la City (eso es que estás en el asunto del dinero global) para trabajar en la cocina. Somos de la edad. Y vivimos con un chavo más joven que nosotros, él es un artista queer de performance, trabaja en un pub. Los tres nos llevamos excelente, pues dejamos de considerar el “éxito” como lo que nos han dicho.

No sé si mis amigos están teniendo “éxito” o simplemente están en el camino de importarles un pepino lo que la sociedad piensa de ellos. Me frustra mucho, pues ellos y yo ya no somos iguales, estamos cambiados, a pesar de muchas cosas, de muchas experiencias vividas, ahora somos personas diferentes. Y no podemos ya entablar conversaciones que vayan más allá del chistorete bobo, o del albur. No sé si es que estamos en partes diferentes de nuestras historias de vida, tengo miedo que nuestras historias se reduzcan al chisme, a la anécdota, a “la pelota en la ingle”[1], a la charla sobre los niños, a estar inmersos en esa mierda de vida cotidiana, una vida que la sociedad y el neoliberalismo nos lleva constantemente, incansablemente y que de una forma u otra he logrado hacer a un lado.

Mi problema con el concepto del “éxito” es que genera muchísima frustración, ganar cierta cantidad de dinero para poder descansar en una playa “exótica” por 3 semanas, y volver. Mi problema es que el éxito es dejar tu tiempo en preocupaciones que son imposibles de alcanzar, esas ideas de “querer es poder” ¡es totalmente falso!, yo no puedo ser cantante de ópera, mi registro vocal no llega a eso, las limitantes físicas, económicas, políticas, o culturales definen muchas cosas. Y el neoliberalismo nos quita esa facultad crítica. Los chicos mexicanos no van a ser modelos de revistas, pues en general somos bajos de estatura, por dar un ejemplo. El concepto de “éxito” como algo posible y que es el generador de la felicidad, es un problema clave; pues cuando los individuos alcanzan ese “éxito” no se alcanza la felicidad es un detonante de frustración muy común. Pues en muchas ocasiones, esos objetivos establecidos por el sistema socio-cultural no son objetivos emocionales, son objetivos materiales, los cuales no se relacionan en lo tangible. Es muy cierto que para mucha gente es difícil entender que obtener algo material no es sinónimo de un logro emocional.

De mis mayores logros en mi edad adulta fueron explicar a mis padres mis ideas y sentimientos sobre las relaciones éticamente no monógamas. Que supieran que parejas son éticamente no monógamas y que seguramente no me reproduciré. Que no tendré hijos biológicos. Explicar y contar eso a mis padres ha sido una de las mejores cosas que he tenido, y nunca pensé en ello como un gol que ameritara un plan, fue una conversación honesta con mis padres sobre lo que yo quería.

En fin, si estoy de acuerdo que hay momentos que pueden marcarse y definirse como felices, pero el concepto de felicidad total es la maximización de esos momentos, en ese sentido es la ruta que se sigue a la felicidad, no es fácil, y no está definida. Y en esa forma debemos recuperar el éxito en el sentido de pequeñas acciones que nos dan felicidad. Supongo que mi rabia es esa idea a que el concepto de éxito neoliberal no deja de relacionarse con el dinero, el lujo y aquello que el dinero puede adquirir. Opto por esas ideas de éxito que no requieren pago alguno, entiendo la felicidad como pasos a tomar, pasos que llevan a la felicidad y que dentro de lo más básico de la condición humana, aquello que sólo requiere ser un ser humano.

Londres, 9 Sep 2018

 

 

Pablo Angel Lugo. Your belongings I. Papel cortado. 2016

 

 

[1]    Si, una referencia a Los Simpsons. Homero es juez de un festival de cine, y duda entre otorgar el premio a Barney Gomez por un film honesto en el que se autorretrata como alcohólico, y un film en el que un hombre recibe un balonazo en la ingle.

 

 

Imagen de portada. Sin título. Tinta sobre papel. 2013
Texto e imagen © Pablo Angel Lugo  Página Web Instagram
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