ARTE

La infancia mexicana y el arte

La infancia ha sido motivo de creación de varios artistas, cada quien con su particular estilo muestran el significado de esta etapa de la vida. En este artículo hemos reunido diez obras de  artistas del siglo XX relacionados con la Escuela Mexicana de Pintura y Escultura, una corriente surgida de manera paralela al muralismo mexicano. Cada obra es un relato personal en donde los niños son los protagonistas, por lo que el espectador se puede sentir identificado como recuerdo de su propia niñez.

El Desfile cívico escolar de Antonio Ruiz, El corcito

El Desfile cívico escolar es una obra de Antonio Ruiz, El corcito (1892–1964), quien fue un pintor, arquitecto y museógrafo mexicano. Nació en Texcoco, pero pasó la mayor parte de su vida en la Ciudad de México. Su obra tuvo cierta influencia surrealista. Fue un artista representativo en la cultura de la primera mitad del siglo XX mexicano. “En las coloridas imágenes plasmadas por el artista destacan los paisajes, personajes cotidianos del México de esa época –populares e intelectuales–, así como tradiciones, episodios concretos y realistas del costumbrismo local”. [1] El Desfile cívico escolar es una alegoría de las celebraciones de la Independencia de México. Además es una imagen que representa parte de la vida del artista, pues El Corcito fue maestro de dibujo en escuelas primarias en la Ciudad de México.

Antonio Ruiz, El Corcito. El Desfile cívico escolar. 1936. Acervo Patrimonial Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

 

El niño con taco de Diego Rivera

El niño con taco (1932) es una litografía de Diego Rivera cuya imagen retomó de su mural realizado en el Patio de las Fiestas de la Secretaría de Educación Pública. En la imagen se observa a un niño comiendo un taco acompañado de su perro Xoloitzcuintle quien espera ansioso una migaja de comida.

Diego Rivera. El niño con taco (1932). Litografía. Colección Museo Dolores Olmedo. ©Banco de México. Fiduciario en el Fideicomiso relativo a los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo.

 

La procesión de la posada y La Piñata de Diego Rivera

Por otra parte, La procesión de la posada (1953) y La Piñata (1953) son dos murales transportables muy poco conocidos de Rivera. Ambos fueron donados al Hospital Infantil de México. Federico Gómez, el 1o de noviembre de 1960, por Mc- Ashan Educational and Charitable Trust de Houston, Texas y se encuentran actualmente colocados en el vestíbulo del Auditorio del Hospital.[2]

La obra de la Posada representa parte de las tradiciones navideñas en la que los niños caminan en procesión a hacia la morada, cantando y con sus velas en mano. En la escena de La piñata aparece un grupo de niños en el momento de romper la piñata. Diego pintó a todos los protagonistas que siempre se pueden ver en el ritual de la piñata: el niño vendado, el conjunto de niños que tratan rápido de recolectar la mayor cantidad de frutas y dulces posibles, el niño aventado por los otros y la mamá que consuela a su hijo que no tuvo oportunidad de recoger algún premio.

Diego Rivera. La piñata. 1953. Hospital Infantil de México Federico Gómez. Instituto Nacional de Salud. Legado Artístico.

 

 Diego Rivera. Los niños pidiendo posada. 1953. Hospital Infantil de México Federico Gómez. Instituto Nacional de Salud. Legado Artístico.

 

Familia campesina de Mardonio Magaña

Mardonio Magaña Camacho (1866-1947) fue un escultor originario de La Piedad, Guanajuato. Desde que era niño tenía un interés artístico y creativo, pero por mucho tiempo se dedicó al campo. A la edad de 54 años se trasladó a la Ciudad de México donde ingresó como conserje en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán, lo cual cambió su vida por completo y descubrió su talento por la escultura, pues sus piezas causaron admiración tanto de alumnos y maestros. En 1928 empezó a producir más y en 1930, con el apoyo de Diego Rivera y Vicente Lombardo Toledano, presentó una exposición en el Palacio de Bellas Artes.[3] Mardonio Magaña trabajó con gran maestría la talla directa en madera.

La  temática de sus obras versa sobre la vida cotidiana e indígena. “En La familia campesina vemos un tema centrado en la maternidad. Es decir, se entiende que una mujer abraza a su hija más pequeña mientras su hijo las mira. La madre y el niño traen sombrero, han estado trabajando bajo el sol, descansan ahora todos de la faena. De una especie de jarra o bule el niño se ha servido algo en una taza, se refresca. Como en las sociedades campesinas, el niño es una especie de adulto pequeño que ayuda ya en las responsabilidades familiares y la madre es un prototipo de mujer que aparte de ser madre es proveedora”. [4]

Mardonio Magaña. Familia campesina. ca.1929. Talla en madera. Colección Blaisten.

 

Niños jugando de Alfonso X. Peña.

Alfonso X. Peña (1903-1964), fue un artista tamaulipeco muy prolífico y poco estudiado por los especialistas. Trabajó en un inicio como caricaturista en México. Más tarde viajó a Nueva York, en donde se encontró con nuevas oportunidades en su carrera artística: “asentado en aquella urbe, a finales de la década de los treinta formó parte de un grupo de artistas integrado por Rufino Tamayo, José Juan Tablada, Matías Santoyo y Miguel Covarrubias, entre otros; durante esa época perfeccionó su técnica del dibujo y su habilidad en el manejo cromático”.[5]

Niños jugando es un óleo sobre tela en el que figuran dos niños campesinos, quienes aparecen con su juguete preferido en mano, quizá, tomando un descanso después de haber jugado; en primer plano aparece la niña con su muñeca de trapo vestida con una manta de estampado florido. En un segundo plano, aparece su hermano con un enorme sombrero y su caballito de madera.

Alfonso X. Peña. Niños jugando. 1950. Colección Blaisten.

 

Niña en rojos de Olga Costa

Olga Costa (1913-1993) fue una artista, promotora cultural y coleccionista de origen alemán nacionalizada mexicana. Vivió en México desde 1925 hasta el final de su vida. Su obra es el reflejo más claro del cariño entrañable que le tuvo a México. A través de un estilo colorista e ingenuo, influido por la Escuela Mexicana de Pintura, su obra abarca temas de costumbrismo, paisaje, retratos y naturaleza muerta.

Niña en rojos es un retrato realizado en 1954, en el que aparece una niña de aproximadamente cincos años con un enorme moño rojo que adorna su cabeza, ataviada con un chal de bordado indígena, y en su mano lleva un juguete con un pájaro rojo probablemente hecho de madera. El color rojo, es universalmente asociado como un color de vida y energía.

Olga Costa. Niña en Rojos. 1954. Muzeum Narodowe w Warszawie

 

Mis sobrinas de María Izquierdo

María Izquierdo (1902-1955) fue una artista mexicana originaria de Jalisco. Su obra se caracteriza por el uso de intensos colores y pincelada ingenua. Asimismo su estilo se ubica dentro del arte posrevolucionario. En sus obras figuran paisajes, naturalezas muertas, tradiciones mexicanas y retratos de sus seres queridos y amigos como lo representa la obra: Mis sobrinas, la cual es una pieza realizada en 1940, que muestra el amor que ella le tenía a su familia. Se trata de un autorretrato, en el que la pintora aparece acompañada de sus dos sobrinas, que simbolizan también parte de su niñez, pues su obra refleja, de manera constante, el entorno que la artista vivó desde su infancia en el campo y la vida adulta en la Ciudad de México. Mis sobrinas, también es un ejemplo sobre la importancia que la autora concedió a la figura femenina.

María Izquierdo. Mis sobrinas . 1940. Museo Nacional de Arte. INBA

El autobús de Frida Kahlo

El autobús es una obra de Frida que pintó en 1929. Se trata de una pieza que recuerda definitivamente al momento previo del accidente que ella tuvo cuando tenía 17 años.

En esta ocasión nos centraremos en la figura del niño y su entorno. La pintura es una escena típica citadina que nos sitúa dentro del autobús, observando esa banca de enfrente que nosotros pudiéramos ver si estuviéramos sentados en la parte contraria. Es una obra que describe parte de la vida cotidiana en la que conviven diferentes clases sociales. De izquierda a derecha figura primero una mujer de clase media con su canasta, enseguida está el obrero con su overol de mezclilla y herramienta de trabajo, después una mujer campesina que lleva a su bebé en brazos con un rebozo, enseguida aparece el niño, que sentado de rodillas mira a través de la ventana, él es el único personaje que no tiene un diálogo directo con el espectador, a su lado aparece un hombre blanco, posiblemente de origen norteamericano y finalmente una joven, que pudiera ser la misma Frida.

Frida Kahlo. El autobús. 1929. Colección Museo Dolores Olmedo. Banco de México. ©Fiduciario en el Fideicomiso relativo a los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo.

 

Niño con cabras de Luis Martínez Valencia

Una idílica escena del trabajo de un niño en el campo cuidando de sus ovejas es representada en la obra Niño con cabras del pintor Luis Martínez Valencia, la cual conforma un gran ejemplo de las Escuelas de Pintura al Aire Libre. En la composición de la obra todos los elementos, plantas, animales y paisaje, parecen convivir todos al mismo tiempo en un primer plano; con un minucioso detalle se observan una diversidad de espacies animales y plantes originarias del entorno. La maestra Mireida Velázquez describe con precisión la escena: “Un joven de mirada vigilante, ataviado con sobrero y huaraches, lleva en sus manos una armónica, con la cual hace más llevadera su tarea de cuidar al rebaño de cabras que pasta desordenadamente en los límites de un campo cercado. En un primer plano vemos a un crío alimentándose, mientras que el resto del rebaño parece oponerse con toda su actividad a la espera vigilante del pastor.”[6]

Luis Martínez Valencia. Niño con cabras. 1928. Colección Blaisten.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


[1] Rodríguez, Ana Mónica. Mostrarán cómo El Corcito creó una vasta iconografía nacional. Periódico La Jornada. Miércoles 12 de agosto de 2009, p. 4.

[2] Hospital Infantil de México. Federico Gómez

[3] Catálogo de la exhibición Mardonio Magaña: el sentir de la tradición, expuesta en 2003 en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo. Texto de J.R. Coronel Rivera… [et al.]; curaduría de M.E. Duarte Sánchez.

[4] Vid. Agustín Arteaga, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005. Colección Blaisten Facebook

[5] Quintanar Beatriz. Alfonso X. Peña, pintor y bohemio de corazón.

[6] Vid. Mireida Velázquez, Arte moderno de México. Colección Andrés Blaisten, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005. Fuente directa Colección Blaisten

 

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