MÚSICA

Reseña crítica, Madonna – Madame X

Madame X: “She is a cha cha instructor. A professor. A head of state. A housekeeper. An equestrian. A prisioner. A student. A teacher. A nun. A cabaret singer. A saint. A prostitute.”

Madame X contiene los elementos que el producto Madonna ha desarrollado para lograr una exitosa trayectoria discográfica desde 1983. La Unique Selling Proposition del producto puede resumirse en: Soy única y extraordinaria, súbete al viaje. El álbum se sostiene en la característica más madonniana de todas: la creación de un mito o narrativa envolvente, que cambia con cada proyecto. La creadora en cuestión investiga, plantea tesis, resume y establece una dialéctica en la que, en la mayoría de las veces, crea universos temporales que mantienen el interés de su público, el amor de sus fanáticos más recalcitrantes, y, muy importante, la fascinación de sus detractores, que generan tanto ruido como los fans, y si hay alguien que sabe que lo que importa es la publicidad es Madonna.

Madonna explota varias líneas temáticas recurrentes en su trabajo: autoafirmación, disfrute de la vida, búsqueda de la verdad interior, añoranza y melancolía. Uno de los vínculos más grandes que tiene con el público yace en sus baladas, que generan imágenes de vulnerabilidad, ansiedad existencial y sencillez emocional tras la pluma, el desmadre, las desinhibiciones y los encuentros fortuitos de la noche de farra y de la pachanga. Por más Madonna que sea, la Reina del Pop, al final del show, en su lecho e intimidad, también desea que la quieran bien, que la abracen, una pareja que la cuide y la proteja.

Madame X explora la cosmovisión de un personaje extraordinario, excéntrico y fascinante como Madonna, fuera de su elemento, en Portugal. En consecuencia, la expatriada recurre al exotismo como medio de expresión. Si bien la Ciccone lleva 30 años apropiándose de elementos culturales exógenos para aderezar sus productos, su nueva producción es un todo exoticista.

El disco arranca de la premisa que Madonna retoma la naiveté de sus tempranos inicios en Nueva York, toda vez que se permite comenzar de nuevo y adentrarse a un mundo diferente, pero que reivindica en lo básico su verdadero yo: una mujer libre. Medellín abre la producción, y nos presenta la premisa anterior. La protagonista, no obstante sus reivindicaciones de autonomía, busca, desde 2008, asociarse con figuras notables jóvenes o de moda, que le signifiquen atención y publicidad. Madonna, tan sagaz y curtida en el medio, debe saber que la fama de Maluma va acompañada de señalamientos por la misoginia y el sexismo en su trabajo, sin embargo, la buena química con el colombiano, aunado al concepto sonoro le permite tomar el control de la situación y así entregarse a una coqueta situación en el primer track, la pieza, sin ser particularmente notable, resulta sumamente pegadiza tras escuchas continuadas.

El productor Mirwais Ahmadzaï la acompaña en la aventura. Desde el año 2000 ha estado presente en el quehacer de Madonna. Acaso al tanto de lo pobre, genérico y vulgar que es el universo reguetón, no da pie a que Medellín devenga en una composición de dicho “género”, sino que permite que Madonna en pop sea espolvoreada de insinuaciones sexuales por parte de Maluma, y, para alivio de todos, esta canción introductoria nos presenta a la primera encarnación de la susodicha Madame X: una instructora de cha cha cha y no de reguetón. Madonna canta alguna cosa en castellano y esto no debe ser fortuito, las cifras de las últimas giras en América Latina de la estrella indican que son mercados donde tiene una presencia consolidada y lucrativa.

Dark Ballet, tras la ensoñación tropical de Medellín, viene a continuación. Producida exclusivamente por Madonna y Mirwais, se trata de una pieza de carácter político. El sencillo está construido en tres partes, y se destaca el sampleo de El cascanueces de Chaikovski. Inspirada por la visión particular de Madonna sobre Juana de Arco, la letra es una declaración de principios: no le importará más el qué dirán, y aunque se le condene, juzgue y queme en la cruz, no cederá. La obra es pesada, sin un estribillo fuerte; no es para que los escuchas la canturreen continuamente, más bien es posible que en este experimento Madonna se esté posicionando como santa de la libertad de expresión. Madame X es una ¿santa? Ultimadamente es su disco y puede decir lo que quiera en él.

De Chaikovski pasamos a una obra disco trágica, amargosa, terrorífica en God Control. La composición trata sobre el imposible tema del control de armas en los Estados Unidos. Madonna implora al oyente que despierte ante lo insano de la situación, mientras tanto, la producción retrodisco crea una atmósfera patética de contrastes entre una Madonna desesperada e inquietantes coros de inspiración gospel. Es un momento sobresaliente del álbum.

En Future colabora con Quavo. El track es una fusión de elementos inspirados por el reggae y el hip hop, con múltiples efectos vocales. Reflexiona sobre la importancia de aprender del pasado para acceder al futuro. Es una canción francamente cansina, co-producida por Diplo.

La fase portuguesa de Madame X arranca con Batuka, obra estructurada en llamado y respuesta, según el modo de interpretar de las batukeiras que intervienen en la pieza. Mirwais co-produjo, caracterizándose por el uso de múltiples elementos contrastantes, que dan una sensación percusiva a toda la canción. La letra llama al cambio y la transformación. Evoca el trabajo de Enigma pero aggiornado. Madame X en tanto ¿maestra?

Después de la excitación, Killers Who Are Partying baja el tempo y constituye otra afirmación de principios de la autora, totalmente autorreferencial. La sensación es un tanto preachy, alguien dirá que pretenciosa. Hace preguntarse si el track podrá venderse en Medio Oriente debido a una referencia a Israel. Madonna canta algunas líneas en portugués, ya que la obra está inspirada por el género de fado, aunque en fusión y deconstrucción en modo electrónico por Mirwais. Ojalá hubiese versión instrumental o únicamente con la letra en portugués… Madame X la ¿agente secreto?

Crave es otro highlight de la producción, y por fin se aparece la Madonna nostálgica y vulnerable creadora de baladas memorables. Swae Lee hace acto de presencia, aunque no molesta demasiado. La composición se sustenta en una mezcla de pop y un tanto de trap. Madonna canta una melodía sincopada, muy al estilo del pop actual, pero con soltura emocional. La producción corrió a cargo de Madonna, Billboard y Mike Dean. Afortunadamente no intervino Mirwais. Acaso las producciones de Mirwais en este disco hicieron efectivas las fusiones y deconstrucciones sonoras, pero se llevaron entre las patas el sentimiento.

Un lindo acordeón introduce Crazy, melodía pop bilingüe que Madonna canta a quien la esté volviendo loca de amor. La primera vez que se escucha da la impresión de filler o relleno, aunque posteriormente la ingeniosa combinación de inglés y portugués la vuelve más recordable, además, se aprecia como descanso banal entre tanto mensaje grave que transmite la cantante. Producida por Madonna, Dean y Evigan.

Come Alive tiene el problema que los efectos en la voz de Madonna la hacen sonar nasal en un modo poco agradable. La letra es reivindicativa otra vez, pero sin ser pesada. La producción de Madonna, Bhasker y Dean tiene como mérito la incorporación de sonoridades portuguesas, además de un coro que al final de la pieza le da un toque etéreo. La intervención de Mike Dean en la producción del álbum hasta ahora resulta más humana, menos pretenciosa que la de Mirwais. Madame X la ¿estudiante?

Madonna y Mirwais vuelven a las andadas con Extreme Occident, canción que aparece en la edición “Deluxe” y en la que la intérprete explora su evolución espiritual y búsqueda de balance personal. Para este momento, Madonna ya acostumbró al oyente a sus letras en portugués. Como es normal en Mirwais, hay partes minimalistas, a piano y voz, y después se complementan con ornamentaciones electrónicas. No es mala pero sí muy pesada, además el título trae a colación un lenguaje ya fuera de lugar.

Un inesperado cover hace acto de presencia de la mano de la colaboración con la súper estrella brasileña Anitta, Faz Gostoso. Justo cuando parecía que no habría más pachanga en este disco, aparece este funk brasileño producido por Madonna, Billboard y Dean. Uno se rasca la cabeza tratando de dilucidar por qué la norteamericana escogió versionar una pieza tan reciente, cantada en 2018 por la lusitana Blaya. En fin, la obra es una celebración de la fiesta, muy pegajosa, discotequera. Madame X es una gostosa.

La cosa acaba de salirse de madre con Bitch I’m Loca. Desde su álbum Erotica (1992), Madonna ha normalizado en sus composiciones el uso de la palabra bitch. De hecho, en Rebel Heart (2015) hay dos piezas cuyos títulos contienen dicho sustantivo. Con Bitch I’m Loca ya son tres. Vuelve a la carga con Maluma de apoyo en este dance de insinuaciones sexuales y de revolcón con la basura. Producida por Madonna, Billboard y Sunamy. Junto a la rola anterior, Madame X es una… p… cantante de cabaret.

La tendencia retro da un viraje inesperado en I Don’t Seach I Find. Mirwais regresa a la co-producción de este número house. Es un himno amoroso sin connotaciones negativas, tanto letra como música son exultantes, como si fuera 1993 otra vez. Incluye la fórmula de recitar frases contundentes en medio de la situación. ¿Será un guiño a los fans que añoran a la Madonna noventera, una reivindicación del sonido en el que fue verdaderamente exitosa? Es una pachanga más creíble que sus colaboraciones inmediatamente anteriores en este disco. Definitivamente Madame X es una bailarina.

Se acaba la fiesta y regresa la seriedad en Looking for Mercy, producida por el tándem Madonna-Bhasker-Dean. Se trata de una canción-plegaria. Madonna, después del relajo, hacerse la perra y flirtear con gostosos, ruega a Dios por piedad, y como todo mundo, simplemente quiere ser amada y elevarse por encima de las situaciones que la vida le pone enfrente. La producción evoca las alturas, los cielos, la inmensidad del mensaje. Madame X: una madre, una hija. Es una lástima que esta canción nada más aparezca en la versión deluxe del disco.

El álbum, tanto en la versión estándar como en la deluxe, concluye con I Rise, co-producida por Madonna y Evigan, quien apareció hace un rato en Crazy. La canción cierra el mensaje de Madame X: no obstante toda la problemática de ser quien eres, tienes que elevarte, levantarte. Hay opresión en el mundo, pero me elevo, me levanto. Madame X: una espía en la casa del amor.

Bonus tracks de Madame X – Deluxe 2-CD edition (Disco 2)

Funana es un género musical asociado al Cabo Verde, pero en este caso se trata de una canción pop optimista y nostálgica en colaboración con Mirwais. Rinde homenaje al baile como símbolo de libertad, enlista artistas ya fallecidos que Madonna dice que necesitamos, como Aretha Franklin, Prince o Whitney Houston. No dice nada sobre Michael Jackson. Está bien como bonus track, no habría hecho mucha diferencia en las ediciones estándar.

Back That Up to the Beat. ¡Muy mal que se haya quedado fuera de la versión estándar! Se la cambio por Future y especialmente Killers Who Are Partying o Bitch I’m Loca. La producción de Madonna, Bhasker, Dean y Pharrell Williams tiene como resultado un track interesante y atractivo, como si Daft Punk hubiese pasado por Portugal. La letra celebra el gozo y la festividad. Madonna en robótico suena mejor que en otras piezas con demasiados efectos, hubiese sido un buen elemento para cerrar Madame X estándar. ¡Madame X es una bailarina!

Ciao Bella. Mismo error de Madonna. Esta obra, co-producida por ella y Mirwais es un experimento satisfactorio. Otra vez, house noventero con una producción atmosférica. Madonna comparte los créditos vocales con Kimi Djabaté, nativo de Guinea-Bissau. Es un misterio lo que canta el invitado especial, pero la letra de Madonna evoca espacios utópicos. Se la cambio por cualquiera de las piezas antedichas en la versión estándar.

Finalmente, Madonna aceptó lo obvio, es decir, que, por consideraciones de mercado, su carrera en el Top 40 ha concluido. Esto no se deriva de la calidad o las características de sus producciones musicales en sí, sino del modo en que está configurado el medio radiofónico, en el que priva el enfoque hacia el grupo de consumidores jóvenes, tal vez hasta los 35 años cuando más. La música de Madonna, si acaso, bajo dicha lógica, se dirige hacia las estaciones especializadas en música “adulta” o en el mejor de los casos, la “dance”.

Lo anterior, no obstante, permite a la artista en comento realizar productos sin la tensión de intentar encajar un “hit”. La estrategia, consecuentemente, deriva en esparcir tracks musicales y videoclips en la mayor cantidad de plataformas, de tal manera que el impacto del nuevo álbum recaiga en los medios digitales y no la radio, que en la década de 2010 desterró a Madonna a la condición de producto de nicho. Debe entenderse que la marca “Madonna” está consolidada, y acaso puede alimentar su crecimiento entre el mercado identificado como LGBTTI y el público de consumidores +35 en adelante.

En fin, se concluye que Madame X es un álbum disperso y en ocasiones disparado en tanto ideas estrictamente sonoras. A lo largo del disco, puede llegar a ser cansino que Madonna se defienda tanto y afirme posturas o convicciones, o lo que quiere que sus escuchas conozcan de ellas. El conjunto sobresale, sin embargo, por dicha dispersión absoluta, en este sentido, le sentó bien su residencia en Portugal, que le presentó la oportunidad de incorporar sonidos diferentes a sus repertorios personales. Fuera de ataduras, Madonna experimenta con lo que tiene enderredor, se arriesga y toma decisiones extrañas. Algunas de esas ideas funcionan luminosamente y crean momentos poderosos en Madame X, otras veces no tanto, aunque eso es algo que cada escucha deberá decidir.

Hay que tener claro que esa Madonna que creaba memorias sonoras colectivas culminó en 2006 con Hung Up. No es su culpa, es una cuestión directamente resultado de la dinámica económica de la industria musical y el inexorable paso del tiempo, en el que los productos se posicionan, consolidan o se dirigen al declive; de la misma manera, el ambiente, los gustos y las personas cambian. El ídolo máximo de 1986 significará algo totalmente distinto, o nada, para el mercado de 2019.

Madame X es un producto pensado para el nicho de Madonna, caracterizado por su globalidad y el deseo que la diva siga proveyendo cambios constantes, reinvenciones, imágenes vibrantes y mensajes incluyentes. En este sentido, el disco logra su cometido.

 

 

 


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1 comment on “Reseña crítica, Madonna – Madame X

  1. Susana Velázquez Garfias

    Muy buena reseña discográfica felicidades a Antonio Silva, excelente análisis. No cabe duda que el tiempo nos alcanza a todos y que los ciclos terminan. Lo que tengo que reconocer es que aunque han pasado 30 años de la carrera de Madonna ha sido perseverante y a intentado muchas fórmulas, quizá no con mucho éxito,pero dejará huella en los admiradores de su época. Tuve la oportunidad de verla en vivo hace muchos años y de verdad inundaba de luz el escenario.

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