PINTURA

16 obras maestras que explican el CLAROSCURO

¿Qué es el claroscuro?

El claroscuro es un juego, una transición suave entre luces y sombras que podemos observar cuando un objeto recibe luz, gracias a este efecto el volumen de las cosas puede ser visible. Cuando un cuerpo es iluminado, ya sea por luz natural o artificial se producen una serie de zonas propias del claroscuro, en el siguiente esquema se explica esto mejor.

 

Zonas de claroscuro

En primer lugar tenemos a la zona de luz propia, es el reflejo de la luz directa al objeto iluminado. Después nos encontramos con la zona de penumbra, que es la parte en donde vamos a encontrar una gran variedad de tonos medios, que van desde la parte más clara hasta la más oscura. La zona oscura o sombra propia, es el lado del objeto que no recibe ningún rayo de luz, y cerca de aquí está la luz reflejada, la cual es una zona que recibe la luz que reflejan otros objetos que están cercanos. Los tonos de esta zona son más luminosos, pero nunca tan luminosos como la luz propia. Y por último está la sombra proyectada, que es la sombra que el objeto genera sobre otros objetos o sobre la superficie en donde está. Gracias a todos estos componentes es posible visualizar el volumen de los objetos.

 

El claroscuro en la pintura

Desde un punto de vista pictórico, José Parramón define el claroscuro como “el arte de pintar luz en la sombra”, es decir, aquellas partes o zonas del cuadro que aún quedando en la sombra, por intensa que ésta sea, permiten apreciar el modelo.[1] Esta técnica comenzó a utilizarse desde el Renacimiento, pero alcanzó su apogeo en el Barroco, en especial con Caravaggio, con quien surge el tenebrismo, el cual es un estilo que representa el efecto más radical y contrastante del claroscuro.

 

El blanco y el negro son los colores más fuertes de expresión para el claro y el oscuro [2], y la intensidad del contraste se irá suavizando mientras haya más tonalidades de grises entre estos dos polos.

 

El nivel es más complicado cuando el color entra en esta gama, pues la infinidad de valores que se pueden producir para llegar al claroscuro es mayor. Entre los extremos del blanco y del negro podemos ver toda una gama de valores de grises coloreados.[3]

Esta modulación de tonalidades de claroscuro permite el modelado de las formas. Asimismo, la técnica sirve para destacar algunos elementos de la obra. A veces no es tan fácil ver los tonos que en la sombra también existen y que hacen visible a los objetos, pero con una observación continua y detallada de la naturaleza y de lo que nos rodea, estos tonos se pueden apreciar mejor, desarrollando así una mejor educación visual.

Una vez que ya quedó más claro qué es el claroscuro, a continuación revisaremos 15 ejemplos de obras de artistas que utilizaron esta técnica con maestría.

 


 

 

Caravaggio

La vocación de San Mateo, 1601

Iglesia de San Luis de los Franceses, Italia

La vocación de San Mateo es una obra de Caravaggio (1571-1610) que representa un ejemplo claro del tenebrismo, un alto contraste de luz y sombra, en el que las figuras centrales destacan iluminadas de un fondo oscuro.

 

Caravaggio

Judith y Holofernes, 1599

Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma, Italia

En esta pieza de Caravaggio de gran realismo, titulada Judith y Holofernes, la luz directa incide sobre Judith y los demás personajes quedan en la penumbra. Una luz reflejada ilumina a Holofernes, quien es decapitado por Judith, y a la mujer que la acompaña.

 

Gerard van Honthorst

La alcahueta, 1625

Centraal Museum, Utrecht, Países Bajos

La alcahueta es una obra del pintor holandés Gerard van Honthorst (1590-1656). Una vela central ilumina, de manera intensa, a los tres personajes, el ángulo de la imagen permite apreciar el punto de luz que incide sobre la joven, la alcahueta, quien lleva de tocado unas plumas, como símbolo de libertinaje.

 

Francisco de Zurbarán

Cristo en la Cruz, 1627

Art Institute, Chicago

 

Cristo en la cruz es una obra maestra de Zurbarán (1598-1664), el más destacado de los tenebristas españoles. El claroscuro empleado por el pintor hace hablar a la obra; la luz celestial llega desde un punto cenital derecho e ilumina el cuerpo de Cristo y a su manto blanco que le ciñe la cintura. La luz directa y reflejada iluminan con altos contrastes sus músculos fuertes y torturados. En la penumbra aparece la Cruz.

 

Jacopo Tintoretto

La última cena, 1592-1594

Basílica de San Giorgio Maggiore, Venecia

La última cena, del pintor italiano Tintoretto (1518-1594), es una obra muy tenebrista, en la que el claroscuro tiene un alto contraste, entre la luz y la sombra. La escena se desarrolla en una taberna sombría en la que la luz celestial ilumina de manera directa a Jesús y a los discípulos que se encuentran a su alrededor. La aureola de Jesús es una luz puntual, la cual se origina en un punto reducido, respecto a la obra.

 

Adam de Coster

Un hombre cantando a la luz de las velas, ca. 1625 -1635

Galería Nacional de Irlanda

Adam de Coster (1586-1643) fue un pintor caravaggista flamenco. Su obra se caracteriza por la iluminación a la luz de una vela, en la que la luz directa se reduce solo a ciertos rasgos del personaje. Es un pintor que estudió y trabajó mucho a la sombra como efecto expresivo.

 

Rembrandt

Autorretrato, 1629

Museo Nacional Germánico, Nuremberg

Uno de los artistas que lograron un dominio absoluto del claroscuro fue Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669), quien llegó a realizar un total de 60 autorretratos, como este que data en 1629, en el cual la luz viene del lado izquierdo, como en varias de sus obras. El fondo oscuro de la composición es neutro, permitiendo así una iluminación perfecta del rostro, que conlleva mayores texturas acentuadas con blanco.

 

Rembrandt

La ronda de noche o La milicia del capitán Frans Banning Cocq, 1642

Rijksmuseum de Ámsterdam

La Ronda de la noche es uno de las obras más celebres de la pintura holandesa. Rembrandt tuvo influencia del tenebrismo de Caravaggio, lo cual podemos constatar a través de los efectos especiales de luz y sombra que él perseguía. En esta obra, una vez más, el objeto principal está iluminado por una luz dirigida que viene del lado izquierdo. Es muy interesante observar cómo los personajes que quedan en la sombra son aún visibles por la luz que el pintor logra otorgar a través de diversos tonos de colores claros y oscuros.

 

Rembrandt

Las tres cruces, 1653

Museum of Fine Arts, Boston

EL grabado también es una técnica muy representativa del claroscuro, pues permite lograr todos los tonos posibles de claro y de oscuro. Las tres cruces es un grabado en aguafuerte y punta seca de Rembrandt. La escena representa la crucifixión de Jesucristo. Es una obra maestra en la que la luz celestial atraviesa la oscuridad para alumbrar la figura de Cristo, quien está flanqueado por los dos ladrones que fueron crucificados con él, y la Virgen María, llorando en medio de soldados romanos a caballo, junto con ciudadanos afligidos, que rodean las cruces.

 

Taller de Rembrandt

La sagrada familia en la noche, ca. 1642-1648

Rijksmuseum

La sagrada familia en la noche es una escena de interior, es una pieza perfecta para analizar la técnica del claroscuro; la composición está iluminada por la luz de las velas. María y Anna cuidan del niño Jesús, quien duerme plácidamente en su cuna. Mientras María lee un libro, Ana mece la cuna del niño. Uno puede apreciar a simple vista, a través del ventanal, la cantidad infinita de tonos, que el artista ha utilizado para desvanecer la luz en la sombra.

 

Rembrandt

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, 1632

Mauritshuis de La Haya

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp es otra de las obras más importantes de Rembrandt, se aprecia como el cadáver recibe la luz más intensa, mientras que el grupo de cirujanos aparece en la zona de penumbra.

 

Georges de La Tour

El recién nacido, ca. 1645-1648

Museo de Bellas Artes de Rennes

Georges de La Tour (1593-1652), fue uno de los pintores más famosos del tenebrismo francés. La luz en sus composiciones, como se puede apreciar en esta pieza de El recién nacido, proviene de un punto concreto: una vela, que alumbra a dos mujeres, una de frente, quien lleva en brazos a un recién nacido, y la otra de perfil. El pintor ha utilizado una extrema gama de colores tierra y rojizos para representar el área de luz, en donde la gama más clara recae, de manera puntual, en la cabeza del niño y el pecho de la mujer de perfil.

 

Johannes Vermeer,

La joven de la perla o Muchacha con turbante, ca. 1665-1667

Mauritshuis, La Haya

La joven de la perla, del pintor holandés Johannes Vermeer (1632-1675), es otra pieza que nos permite apreciar los detalles de un claroscuro con color, suave y tenebrista a la vez, pues el rostro de la mujer y el pendiente de perla como punto focal, resplandecen por completo sobre el fondo oscuro, mientras que los detalles de las sombras aparecen, de manera deslumbrante, con los diversos valores de color.

 

Joseph Wright

Experimento con un pájaro en una bomba de aire, 1768

National Gallery, Londres

La escena de esta pieza del pintor inglés Joseph Wright (1734-1797), representa el momento en el que un científico realiza uno de los experimentos con bomba de aire de Robert Boyle, en la que un pájaro será privado de oxígeno. La luz, con gran maestría, ilumina a los rostros de los espectadores, quienes muestran diversas reacciones, tanto curiosidad como de temor por el acontecimiento.

 

Jacques-Louis David

La muerte de Marat, 1793

Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, Bruselas

La muerte de Marat es una obra del pintor francés Jacques-Louis David (1748-1825), en la que el claroscuro es tratado de una manera suave y transitoria. La luz directa recae sobre el cuerpo del líder revolucionario francés Jean-Paul Marat, quien fue apuñalado en 1793, mientras trabajaba en su bañera, por Carlota Corday. El fondo oscuro, neutro y libre de texturas, acentúan la escena dramática, junto con el blanco del turbante y de los lienzos que envuelven a Marat.

 

Francisco José de Goya y Lucientes

Interior de prisión o Crimen del castillo II, 1798-1800

Colección Marqués de la Romana

Un claroscuro pictórico más moderno apareció en la visión idealista y expresionista del pintor español Francisco José de Goya y Lucientes (1746-1828), cuya obra vislumbró parte de las vanguardias pictóricas del siglo XX. En la obra, Interior de prisión o Crimen del castillo II, María Vicenta permanece sentada en prisión esperando ser ejecutada por asesinar a su esposo. Una luz directa ilumina su ropaje y su desesperanzado rostro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

[1] Parramón, J.M. El gran libro del dibujo artístico. Parramon Ediciones. 2008. p.188.

[2] Idem p. 23

[3] Itten, Johannes. Arte del Color. Aproximación subjetiva y descripción objetiva del arte. Editorial Bouret. 2002

 

 

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